En el techo de América

En el techo de América

El 12 de febrero iniciaba el largo camino hacia el punto más alto del continente americano. El cerro Aconcagua, en Argentina. Durante dos semanas caminé horas entre los picos y cerros en la cordillera de Los Andes; acampando, cargando equipo, llenándome de polvo y con ampollas en los pies. Muchas horas con dolor en las piernas, con la piel quemada pero con una sonrisa en la cara por tanta aventura. 11 días después, llegué a la cima. El día de cumbre, tras casi 12hrs intensas de subida y escalada logré el objetivo principal, llegar a los 6,962 metros y el segundo de las 7 cumbres del mundo. Mis pies estaban parados en el punto más alto del hemisferio sur. Pero el día aún no acababa, faltaba el descenso, una travesía de 5hrs y ya sin energías.  Caminando entre las nubes y con el sol ocultándose a mi espalda, la bajada fue de mucho riesgo.  Luego de la cumbre, logré mi siguiente objetivo. Capturar el centro de la galaxia pasando sobre la cima del Aconcagua.